Somos lo que Pensamos

No sé si a ustedes les pasa pero típicamente el primer día del año hacemos lo posible por sacar lo mejor de nosotros mismos para decir que lo iniciamos con el pie derecho. Pero pasa una semana y ese pie derecho se nos acalambró y volvemos a la vieja rutina de pensamientos. Si pusiéramos la misma energía y ánimo que ponemos para comenzar el año en cada despertar, y que cada día fuera como un año nuevo imagínate que diferente seria nuestra visión en la vida.


Para cambiar la visión de la vida hay que cambiar la visión de nosotros mismos. El mejor hábito que debemos tener es amarnos a nosotros mismos. Se escucha y se oye fácil pero no lo es, por qué? Porque hay que sacar de raíz tantas creencias falsas que tenemos de quién somos. Diseñé un ejercicio que es muy fácil y te invito a que lo hagas aunque sea por una semana. Te ayudará a darte cuenta y concientizar que creencias tienes de ti mismo. Nosotros somos lo que pensamos; qué piensas de ti,  cómo te hablas y qué clase de mensajes  te estas mandando a ti mismo.  Te estás auto empoderando? O autodestruyendo? Esto aplica también en gran capacidad a qué mensajes le estamos mandando a nuestros hijos para que piensen quienes son. 

A este ejercicio lo llamé “Mi YO consciente” 

En un cuaderno marca con una X cada vez que te escuches diciéndote algo que no te haga sentir bien o te quite auto poder (hazlo conscientemente; estate alerta porque van a salir más X de las que crees).

Ejemplos pueden ser: - Siempre hago la misma burrada. –De seguro no me van a dar el trabajo. – A nadie le importo. – Soy una mala madre. Etc. 

Después marca con una * los mensajes positivos que tú solo (a) te dices. Ejemplos pueden ser: - Me quedó muy rica la sopa. – Me siento súper bien. – Hoy les dediqué más tiempo a mis hijos. Etc.

Si te han salido más x que * es que necesitas hacer un cambio en la forma que te estás hablando porque si somos lo que pensamos entonces quién tú crees que eres. Haz el mismo ejercicio pero ahora marcando los mensajes negativos y positivos que le das a tus hijos. 


Tú eres la mayor influencia para tus hijos y lo que piensas y dices de ellos los puede formar más que cualquier otra fuerza en el Universo. Reflexionemos y despertemos conciencia. 

                                                                                                                                              

Con amor, 

Claudia Oviedo T


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AUXILIO!! Me falta el aire!!